viernes, 23 de abril de 2010

La mariposa y el umu

Desperté, no había sol, no había luna,
el reloj se había detenido y nuestros músculos todavía contraídos se despeinaban bajo la brisa proveniente del mar.
Incrédulo, camine silenciosamente hasta el viejo sillón y te contemple.
Debo confesar que llore y reí,
que me pellizqué y te mire miles de veces
y que la lujuria perseguía cada movimiento de mi corazón.
Tu figura, regalo indescifrable de la naturaleza,
torneaba cada espacio de la cama y el aroma a viejo pétalo enterraba el tiempo,
los viejos recuerdos, la soledad, mientras que las estrellas murmuraban coronando la más dulce y candente melodía.
Eras la mariposa más hermosa,
tu vuelo solo encontraba comparación con las carisias del viento o el despertar de una hoja en la húmeda primavera, y Yo…un viejo soñador y aventurero umu, que acompañado de vergüenza y desconfianza, te acaricie y bese y en mezclas de retribuciones combinábamos la agonía consiente del tiempo con miradas ingenuas y caricias suaves que me zambullían en concretas utopías y deseos de inmortalizar mis fantasías.
Atrapado en la incandescencia,
agito cada oruga y sin encontrar respuestas aun espero tu reencarnación, la perpetuación de tus ojos, el enquiste de tu silueta en cada lagrima de amor que regalo al atardecer, martirio divino de grandes agradecimientos y pocas explicaciones…ya te encontré eterno amor…hermosa mariposa en tiempos paganos de amores no sentidos…

1 comentario:

  1. Tato, algun dia te contare en qeu momento me llega esto qeu escribiste. Gracias por reivindicar con este texto a la felicidad que hoy vivo. Abrazo desde BAbilonia!

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